{"id":590,"date":"2026-05-23T16:50:55","date_gmt":"2026-05-23T16:50:55","guid":{"rendered":"https:\/\/diegoramospolitologo.com.ar\/index\/?p=590"},"modified":"2026-05-23T16:50:55","modified_gmt":"2026-05-23T16:50:55","slug":"opinion-sanar-el-tejido-activar-la-potencia-la-mistica-comunal-frente-al-duelo-material","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegoramospolitologo.com.ar\/index\/2026\/05\/23\/opinion-sanar-el-tejido-activar-la-potencia-la-mistica-comunal-frente-al-duelo-material\/","title":{"rendered":"OPINION: Sanar el tejido, activar la potencia \u2013 La m\u00edstica comunal frente al duelo material"},"content":{"rendered":"<header class=\"cm-entry-header\">\n<h1 class=\"cm-entry-title\"><span style=\"font-size: 16px;\">Por <\/span><strong style=\"font-size: 16px;\">Diego Ramos, Polit\u00f3logo<\/strong><\/h1>\n<\/header>\n<div class=\"cm-entry-summary\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00faltima vez que la Iglesia public\u00f3 un documento de la escala de \u00abMagnifica Humanitas\u00bb fue en 1891, cuando Le\u00f3n XIII inaugur\u00f3 la doctrina social cristiana con\u00a0<em>Rerum Novarum<\/em>\u00a0frente al desborde de la Revoluci\u00f3n Industrial. Hoy, la primera enc\u00edclica de Le\u00f3n XIV vuelve a marcar un hito al confrontar un plan geopol\u00edtico global de precariedad y deshumanizaci\u00f3n, donde las recetas econ\u00f3micas de ajuste subastan los bienes naturales y aceleran la cultura de la muerte. Es en este quiebre donde emerge Le\u00f3n XIV: un pont\u00edfice que, sin titubear ante un presidente del Norte como Donald Trump autoproclamado Dios, asume la responsabilidad hist\u00f3rica de desafiarnos a la construcci\u00f3n urgente de m\u00e1s humanidad desde la pol\u00edtica.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y si bien es cierto que, en materia de legislaci\u00f3n, el gobierno de la provincia se ha pronunciado en contra de todo lo nocivo para la poblaci\u00f3n a nivel nacional \u2014en una puja por un federalismo m\u00e1s equitativo\u2014, el embate de la motosierra ha impactado brutalmente. La experiencia reciente en las bases territoriales revela un s\u00edntoma sociopol\u00edtico cr\u00edtico: la ruptura del tejido social por asfixia material. La angustia, la tristeza y el des\u00e1nimo detectados en la militancia m\u00e1s vulnerable y en los sujetos convocados de las diferentes organizaciones pol\u00edticas no son meras reacciones an\u00edmicas individuales; son las consecuencias colectivas de habitar un momento de crisis profunda que precariza la vida cotidiana. Desde la \u00abfraternidad pol\u00edtica\u00bb y \u00abamistad social\u00bb de Francisco hasta el desaf\u00edo de \u00abm\u00e1s humanidad\u00bb de Le\u00f3n XIV, hay un llamamiento a recuperar el sentido de la pol\u00edtica, cuyo fin es la fiesta de los pueblos y la solidaridad comunal. \u00bfDe qu\u00e9 estamos hablando entonces?<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta realidad cala hondo en las estructuras tradicionales. Al abrirse el debate en las bases, emerge una carga emocional tan densa que termina por perforar la m\u00edstica militante. Los espacios que antes funcionaban estrictamente para la formaci\u00f3n, la contenci\u00f3n o la proyecci\u00f3n de cuadros, hoy se ven obligados a transformarse. Siguen cumpliendo ese rol, por supuesto, pero bajo la exigencia de otro an\u00e1lisis y de otra estrategia de comunicaci\u00f3n y relaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hist\u00f3ricamente, la mediaci\u00f3n pol\u00edtica en los barrios populares operaba bajo una l\u00f3gica de resoluci\u00f3n material: gesti\u00f3n de recursos, asistencia y respuestas inmediatas. Al verse interrumpida esta capacidad por la severidad de la crisis econ\u00f3mica, se produce un vac\u00edo de representaci\u00f3n. Los referentes territoriales se encuentran hoy desarmados frente a la demanda cotidiana, lo que genera una profunda frustraci\u00f3n por impotencia: el militante padece el desgaste cr\u00f3nico de poner el cuerpo sin herramientas materiales, licuando aceleradamente su autoridad afectiva y pol\u00edtica. Esta realidad, palpable en el territorio, exige repensar los lazos comunitarios.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este escenario se traduce en una desmovilizaci\u00f3n por el desencanto que se percibe n\u00edtidamente en los rostros. La militancia m\u00e1s precarizada, al notar que la estructura no puede garantizar las condiciones para la reproducci\u00f3n de la vida, cae en la tristeza o se repliega en el individualismo de la mera supervivencia. Por eso, ante un des\u00e1nimo que aflora en cada grupo, el desaf\u00edo para la sociolog\u00eda militante y la dirigencia pol\u00edtica radica en habitar el territorio con una honestidad brutal sobre lo que nos pasa. Debemos ser capaces de gestionar este escenario adverso y no caer en el \u00abchamullo vago\u00bb. No se trata de ocultar la escasez, sino de transformar el duelo material en potencia comunitaria; una tarea que es diametralmente opuesta a la l\u00f3gica de resignaci\u00f3n e individualismo que propone el modelo de la extrema derecha.<\/p>\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El diagn\u00f3stico est\u00e1 claro: el tejido social est\u00e1 roto, pero no muerto. La respuesta ante la crisis no puede ser el voluntarismo vac\u00edo, sino una propuesta pol\u00edtica, pedag\u00f3gica y comunal. Es hora de transicionar de la vieja l\u00f3gica del puntero\/proveedor a la del animador comunitario, ofreciendo a la militancia un horizonte simb\u00f3lico de dignidad hist\u00f3rica y una comunicaci\u00f3n cuerpo a cuerpo. Reconstruir el tejido social desde el arraigo es hoy un imperativo de supervivencia; de lo contrario, el sujeto fragmentado por la angustia queda a merced de los discursos antipol\u00edticos o de las falsas certezas de las econom\u00edas delictivas, como la timba virtual. No se trata de gestionar la escasez con romanticismo, sino de asumir una aut\u00e9ntica pol\u00edtica de la comunalidad. No es una tarea secundaria: es la supervivencia org\u00e1nica de nuestra fuerza territorial y la tarea pol\u00edtica principal de nuestro tiempo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Diego Ramos, Polit\u00f3logo La \u00faltima vez que la Iglesia public\u00f3 un documento de la escala de \u00abMagnifica Humanitas\u00bb fue en 1891, cuando Le\u00f3n XIII inaugur\u00f3 la doctrina social cristiana con\u00a0Rerum Novarum\u00a0frente al desborde de la Revoluci\u00f3n Industrial. 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