07.01.26 Según explicó, todo poder hegemónico necesita de sus periferias, y Estados Unidos —en su análisis— ha ido perdiendo influencia en distintas regiones del mundo, particularmente en el contexto de la guerra comercial con China. El politólogo Diego Ramos fue entrevistado por Canal 7, oportunidad en la que realizó un profundo análisis político sobre la invasión de Estados Unidos a Venezuela, el secuestro del presidente Nicolás Maduro y las implicancias regionales e internacionales del hecho.
Ramos sostuvo que el episodio generó asombro y desconcierto incluso entre los analistas más atentos a la situación venezolana, al tratarse de una acción que, según afirmó, traspasa los límites de la racionalidad política y coloca a América Latina ante un escenario de extrema gravedad institucional y ética.
En ese marco, remarcó la necesidad de reinstalar en el debate internacional una ética del cuidado, señalando que los organismos y organizaciones internacionales fueron creados bajo ese principio fundante, orientado a resguardar el bienestar de la humanidad. En tal sentido, cuestionó duramente la decisión del entonces presidente Donald Trump, al considerar que una intervención militar vulnera no solo el derecho internacional, sino también el espíritu que rige a instituciones como las Naciones Unidas, cuya membresía exige el compromiso con la paz.
El politólogo advirtió además que este hecho debe leerse en el marco de la política exterior estadounidense y de la crisis estructural que atraviesa ese país. Según explicó, todo poder hegemónico necesita de sus periferias, y Estados Unidos —en su análisis— ha ido perdiendo influencia en distintas regiones del mundo, particularmente en el contexto de la guerra comercial con China.
Ramos señaló que el verdadero trasfondo del conflicto es económico y estratégico, con el petróleo como eje central. Subrayó que el discurso de Trump omitió referencias a la democracia o la institucionalidad, concentrándose casi exclusivamente en la necesidad de reinsertarse en la industria petrolera venezolana. En ese sentido, recordó que Venezuela concentra cerca del 17 % de las reservas mundiales de petróleo, mientras que Estados Unidos enfrenta un horizonte limitado de producción propia.
Finalmente, trazó una analogía histórica al comparar la obsesión de Trump por el petróleo con la de Cristóbal Colón por el oro al llegar al continente americano, señalando que detrás de ambos procesos subyace una lógica extractiva que condiciona la política internacional y las relaciones entre los pueblos.